Se abrazaron como nunca lo habían
hecho, se abrazaron como si hubiese pasado una eternidad sin hacerlo, ellos
estaban en todo su derecho, se abrazaron como solían hacerlo cuando
compartían placenta, ellos, ellos eran
mellizos.
Ese día él había decidido visitarla
en la cabaña que le había dejado su esposo, ella era feliz viviendo allí a sus
sesenta y seis años de edad, llevaban mucho tiempos sin verse, más de una
década.
Él había llevado unos víveres
para prepararse una cena, como aquella que solían hacer cuando ambos eran solteros y solo se tenían
el uno al otro para compartir, ese día estuvo lleno de alegrías, recordaban
viejas anécdotas que solo los hacían reír sin mas no poder, hasta que las
lágrimas brotaban de sus ojos por tanta euforia, recordaban nadando en lago,
como era que lo hacían de niños.
Él había llevado una cámara
fotográfica para tener buenas fotos pues ese día lo a meritaba así que no perdía
momento para fotografiar a su hermana melliza mientras ella protestaba por que
siempre se consideró poco fotogénica, de vez en cuando se tomaban autorretratos
en los que ella arruinaba la toma haciendo una mueca.
A pesar de sus edades ellos eran
bien alegres el estar juntos les devolvía la alegría y vitalidad que por una década había estado apagada. ellos
eran uña y mugre, el día transcurría
entre risas comida y vino, hubo tiempo para todo para hablar de sus parejas de
sus respectivas vidas que por extraño que parezca ninguno de los dos tuvo hijos
así que a esas alturas de la vida solo
se tenían el uno al otro como hermanos.
En un juego mesa en donde
apostaron la lavada de platos, ella perdió, recordando con eso que su hermano
mayor por cinco minutos siempre solía hacerle trampa, así que este le propuso
que el lavaría los platos siempre y cuando ella lo declara campeón absoluto de
todo, ella no podía para de reír por las ocurrencias de sus hermano, pero sin
mayor molestia acepto al fin al cabo era su amado hermano. La tarde caía muy
rápido y no paraba de tomar fotos sin importarle mucho si quedaban bien o no, aunque
no había mucho que hacer por mejorar las fotos puesto que usaba una cámara
tradicional así que todo lo vivido ese día quedo registrado en dos películas
fotográficas.
Al caer la noche él pensó en
pasar la noche en casa de su hermana pero ella lo persuadió para que se fuera,
cosa que a su hermano no le cayó mucho en gracia pues volver a la ciudad no iba
ser tan fácil como la llegada ahí, a
regañadientes él partió hacia la carretera principal a esperar el bus que lo
regresara a la ciudad para luego tomar el vuelo de regreso a la ciudad en donde
vivía con su esposa, esposa que nunca soporto a su hermana ya que el
sentimiento era mutuo.
Ya llevaba una hora de espera y
no había señales de nada que lo pudiera llevar de regreso, así que no lo pensó más
y decidió volver a la caballa de su hermana camino esos dos kilómetros con
ideas raras en su cabeza sobre la negativa de su hermana al hospedarlo en casa.
Al llegar al sitio todo que estaba muy oscuro a pesar de haber luna llena los
arboles no dejaban pasar el brillo de la luna, así que a duras penas se podía
reconocer la silueta de la caballa.
Llamo a su hermana más de una vez
pero esta no daba señales de ninguna clase intento abrir la puerta pero esta
estaba asegurada, toco la puerta lo más
que pudo para hacer la mayor cantidad de ruido posible pero nadie respondía,
eso le pareció más extraño busco la puerta trasera pero también estaba
asegurada, sin pensarlo tomo una piedra y rompió el cristal para introducir su
mano y quitar el seguro, al encender la luz noto que la cocina estaba
desordenada pero cómo él había ayudado en la limpieza del lugar, nuevamente
llama a su hermana y esta no responde, su cuerpo empieza a sentir esa sensación
miedo que solía tener cuando hermana le jugaba bromas de fingir estar muerta,
pero si era así la reprendería porque ahora si estaba envuelto en un halo de
miedo y él estaba muy viejo para esas cosas.
Encendió las luces de la parte
baja de la casa notando que el juego de mesa donde habían hecho esa tonta
apuesta no estaba por ningún lado, subió las escalera a toda prisa reviso cada
una de las habitaciones el cuarto de estudio donde había estado chismoseando
las fotografías de ella con esposo, todo parecía como si nunca hubiese estado
en ese lugar. A su cabeza llegaban las más extrañas ideas y no lograba comprender nada de lo que estaba pasando ahí
en ese lugar donde había tenido uno de los mejores días de su vida después de
mucho tiempo.
A grandes pasos se dirigió hacia la alcoba de ella, de
seguro está dormida y solo me está jugando una mala pasada, abrió la puerta muy
despacio pensando en sorprenderla él a ella, se introdujo en la habitación con
el sigilo de un gato al acecho. Efectivamente ahí estaba en su cama dormida muy
dormida, se sentó en la orilla de la cama para acariciar su frente como cuando
lo hacía en su niñez en las noches de tormentas y compartían la cama.
De un salto salió de la misma al
sentir un frió sepulcral en la cabeza de su hermana, de su amada melliza,
tocándola por los pies la llamaba pero el cuerpo inerte no respondía, encendió la luz de la habitación y pudo
contemplar el cuerpo de su hermana estaba pálida, la llamaba una y otra vez
pero ella no respondía, se acercó y la tomo por los hombros, la zangoloteo una y otras vez pero ya era muy tarde el
cuerpo llevaba varias horas de muerto tal vez días…
Esa noche la cabaña se llenó de
muchas personas pues el dio aviso a las autoridades. El informe final dictamino
que había sido muerte natural mientras dormía así que ella no sufrió y que el
cuerpo llevaba sin vida al momento de la
autopsia un aproximado de veinte horas, El anciano quedo sentado al escuchar
tal informe, aun así guardo silencio pues no comprendía muchas cosas
Pasadas honras fúnebres fue a
recoger sus fotografía que para ese momento ya debían estar reveladas, mientras
se dirigía al laboratorio fotográfico muchas ideas golpeaban su cabeza pues aun
no lograba entender nada de este asunto tan misteriosos con su hermana. Recogió
su sobre de fotos con un temor inmenso de abrir el paquete. Camino hasta un
parque se sentó en una silla sola y llenándose de valor abrió el sobre saco todas
las fotografías y empezó a verlas con los ojos nublados, las pasaba con mucha
rapidez una y otra vez las extendió en las silla y busco en cada una de ellas
el rostro de su hermana pero nada, en las fotos solo aparecía él o partes de la
casa…
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