martes, 21 de octubre de 2014

Eternos



El tiempo, no parecía importarles, tanto el viejo como el perro ya estaban más que acostumbrados. Cada noche cuando todos dormían ellos los eternos amigos, amigos de toda vida salían de casa  y observaban la estrella, la estrella de vida  eterna, puesto que para los dos ya estaban en las últimas. El perro igualaba la edad del anciano en su proporción,  Ninguno de los dos aun sin entenderse estaban dispuestos a dejar este mundo.

Pero algo paso esa noche, no era como todas, algo rondaba el ambiente, el viejo sin prestarle atención a tales cosas busca a su amigo y fiel compañero, “Káiser”, era el nombre de este animal, este de inmediato llego meneando la cola con un paso desgarbado, salieron de casa, el objetivo era simple, alcanzar la inmortalidad.

Esa noche dieron más vueltas de las acostumbradas para llegar a su sitio preferido para observar su amada estrella, recorrieron cada callecita de esa pequeña aldea, cada una traía un recuerdo una vivencia en alegría o tristeza, cada lugar, cada casa, cada local, punzaban su mente con algún recuerdo, un recuerdo que erizaba su piel.

El anciano camina lento, su perro lo imita, en verdad ninguno de los dos parece tener afán esta noche el tiempo no les importa en lo más mínimo, esa es la convicción de unos seres que van alcanzar la eternidad.

El perro de vez en vez se detiene, su instinto lo obliga  a marcar  su territorio, territorio que ya no puede defender pero su instinto es mayor a su razón. El anciano lo ve y sabe que por muy viejo que esté así es, así será, firme hasta la eternidad.

Un sitio en particular llama la atención del viejo, éste no puede evitar detener una lagrima, una lagrima que marca su camino al rodar por su mejilla, el can no entiende la congoja de su amo. Debe ser que ocurrió antes, mucho antes de que el llegara a su vida.

El viejo evoca recuerdos, recuerdos que siempre han estado ahí pero solo esta vez le movieron fibras en su corazón, no puede evitar acercarse a una silla del parque central de la pequeña aldea, ¿cuántas veces la uso? Ni el mismo lo sabe. Lo que sí sabe es que era la silla preferida de su amada, amada que ya no está por que partió primero hacia la eternidad, ella era su mundo su vida y motivación, nunca hubo hijos. Ambos, tanto él como ella pensaban que era injusto compartir su amor con unos niñitos que al crecer los iban a olvidar, así que se amaron como nunca  se ha amado en esta vida, se amaron porque eran “tal para cual” y nunca hubo terceros a quien amar y eso involucraba tener hijos.

¿Cuánto tiempo corrió mientras el viejo estuvo en la silla?  Eso no importa ya.

El anciano  se pone de pie acaricia la cabeza del perro ambos entienden que ya es hora. Su momento  ha llegado y no hay marcha atrás se dirigen hacia  su sitio, donde cada noche debían ir a divisar su estrella, al llegar el anciano toma su posición, viejos resabios de cuando era militar, el perro lo acompaña a su derecha en una posición de alerta están listos lo esperaron toda la vida y así será. Su amada estrella los petrifico en esculturas de un material nunca antes visto y que aún hoy día,  mil años después siguen en pie así las enredaderas reclamen el lugar como suyo y traten en una batalla infinita de ahogar las estatuas de dos seres que alcanzaron la eternidad  al mirar su amada estrella.


13 comentarios:

  1. Hola Juan Carlos.
    Me ha gustado tu relato, este antiguo
    sueño del hombre de la inmortalidad.
    Suerte para el concurso.
    Benjamin.

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  2. gracias por comentar, eso fue lo que despertó en mi esa imagen

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  3. Muy bueno Juan Carlos. Me gustó muchísimo. ¡Cómo me alegra que hayas participado y que la primera vez haya sido con un relato tan mágico! Esperemos que sea la primera de muchas. Un abrazo

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    1. cordial saludo, nuevamente muchas gracias por leerme. feliz tarde de domingo

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  4. Gran relato, narrado con estilo. Te deseo suerte en el concurso. Saludos.

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  5. Gracias por leer. Me alegra mucho saber sus opiniones. Feliz día

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  6. Hola Juan carlos, me ha gustado mucho este relato, la busquedad
    de lo imposible y sin embargo tan soñado. Para hacerlo con los ojos abiertos.
    Suerte y feliz fin de semana.

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  7. Hola Juan Carlos. Me ha gustado tu relato mucho. Es lo mejor del concurso, poder leerlos.

    Saludos, mucha suerte.

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  8. De sueños vivimos y morimos. Los buscamos y a veces los encontramos.... me gusta Juan Carlos.

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    1. muchas gracias por su opinión. y pienso lo mismo que seriamos sin los sueños

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  9. Estremecedor cuento, Juan Carlos.
    Muy bueno.
    Saludos

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